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Angel Gomera

Una primavera por la Paz

La primavera es un buen tiempo, que recibe al año con gran esplendor de vida y belleza, en donde se conjugan sentimientos y emociones inspirados en una naturaleza que expresa con colores y alegrías su pincelada celestial. Es decir, pone al descubierto el alma bella de la creación, recreando y galanteándonos con espectáculos impactantes, exuberantes y diversos, cada uno con su toque especial y de magia sin trucos.

Todo esto lo podemos observar en el verdor reluciente de los pastizales y de los árboles que sonríen con oxígenos de esperanza; en el florecimiento perfecto de las flores que exhiben sus vestiduras de multicolores y aromas ; en el revolotear romántico de las mariposas que caen rendidas de amor ante la picardía del polen de una dulce flor; en las copiosas lluvias que se hacen más abundantes y provechosas; en  las aves que salen de compras por plumajes nuevos y vistosos al último grito de la moda; en los animales que se dejan ver con sus crías y en aquellos que despiertan luego de un tiempo de hibernación.

La primavera es vitalidad y luz, es un decirle ¨hasta aquí¨ a los días grises y fríos del invierno. Es  aplaudir cada mañana la salida de un sol que despierta más temprano en la aurora de la vida. Por lo que esta estación nos ofrece la oportunidad del cambio y de un relanzarse a conquistar aquellas luces que han de alumbrar el caminar. Este punto es importante tomarlo en consideración, y es que siempre vale la pena detenerse a rectificar, no dejando que lo inestable de las emociones nos conduzca a lugares oscuros y a comportamientos que provocan aridez en nuestras vidas y en las de los demás. Porque así como en esta época vemos o hablamos de tantas maravillas, también observamos el despertar de aquellas emociones o pasiones que tienden a llevarnos a ciertos desordenes y posturas agresivas, violentas e irritables,  que causan perjuicios lamentables en el tejido social.

Ese actuar con baja o escasa inteligencia emocional, deviene en resultados reactivos y explosivos, donde no se mide el nivel de consecuencias, es lo que se denomina como el síndrome de la ¨mecha corta¨. Nuestra sociedad está viviendo ese flagelo con metástasis en la familia, en el matrimonio, escuela, en el tránsito, en los condominios o vecindad, en los jóvenes, en todo el orden social; por lo que requerimos declarar y trabajar una primavera por la paz.

Una primavera por la paz, consiste en aprovechar esta época para fortalecer la conciencia ciudadana de que todos pertenecemos a la gran y única familia de la humanidad,  por lo que precisamos disponernos a romper los muros de la indiferencia y del individualismo. Para eso cada uno de manera particular debe asumir su compromiso de contribuir a derribar esas barreras que nos dividen, y que crean tantos eventos conflictivos y de violencia. Ese reconocimiento sincero alimentara con tus actos la convivencia pacífica que anhelamos como sociedad.

Una primavera por la paz, es colocar en vez de la violencia y el mal vivir, la promoción y los fundamentos de una cultura de paz, el dialogo, el respeto, la tolerancia o la capacidad de soportar las controversias y diferencias. También es la búsqueda del perdón y la reconciliación más allá de los prejuicios, las exigencias previas y el orgullo.

Es necesario llegar a la urgente conclusión personal de que ya basta de ser, o tornarnos  en amenazas a la paz. Si no alimentamos la paz interior en nada contribuiremos a la paz social, porque nadie puede dar de lo que no tiene. Por eso el sentido de responsabilidad colectiva llama y nos invita a la apertura, al cuidado y al amor entre unos y otros. Las generaciones venideras esperan por nuestro sentido de historia, aprovechemos el buen vivir y dejemos como legado para una eterna primavera: La Paz.

Lic. Angel Gomera

Esperar un milagro

El ser humano siempre anda en busca de ese milagro que en término personal le impacte  favorablemente y que el mismo  le haga sentirse realizado a plenitud. El problema es que en muchas ocasiones cuando ese milagro que esperamos se retrasa o no llega, tendemos a considerarnos seres defraudados y nos desesperamos de tal manera que convertimos nuestra existencia en un muro de lamentaciones, llantos y desconsuelos;  provocando dicho proceder sentimientos de derrota y un empantanamiento de nuestros sueños, propósitos y metas a alcanzar.

Todo esto ocurre porque siempre aspiramos a la realización de cosas extraordinarias, sin detenernos a valorar los tantos milagros que en cada momento suceden, pero que por ser ínfimamente pequeños, y a lo mejor muy lejos de fantasías no le prestamos la mínima atención.

Es que muchas veces llegamos a creer única y exclusivamente que el inmenso “yo” es el único competidor en la carrera de la vida, que todo debe girar en torno a mí y para mí, es decir que el milagro tendrá significación e importancia si siempre beneficia a mi persona. Esta actitud de inmediato debemos calificarla de equivocada, ya que esta revestida de un  barniz muy egocentrista, limitado y carente de buen vivir;  por lo que de no reflexionarse a tiempo y producirse los ajustes de cambios requeridos, nos podría conducir a vacíos existenciales, y esto es muy peligroso.

Entendido lo anterior, luego de haber analizado y reconocido con profundidad el verdadero sentido de mí, hacia los demás,  debo llegar a la razonable conclusión que un proceder mío puede afectar negativa o positivamente a quienes me rodean. Es que todo ser humano es un ente social que necesita de la interacción con el otro, aquí no cabe predestinarse a vivir en soledad, ni mucho menos ignorar a quienes me rodean, porque sencillamente tu existencia que está concebida a dar frutos, padecerá de una esterilidad provocada que te ha de conducir a una vida sin historia, sin huellas ni recuerdos.

 Es que para producir frutos debemos asumir compromisos, que harán de cada momento una maravillosa oportunidad de ser generadores de milagros, sin tener que preocuparnos por realizar cosas extravagantes, sino más bien estar dispuestos a brindar detalles o pequeñas cosas, que para ti pueden resultar irrelevantes, pero que a los ojos de los demás serán visto como un pedacito de cielo. Y es que tú puedes ser un milagro para el otro, no tienes que ir lejos, solo basta enfocarte en tu alrededor, cada realidad cruda, rostros de necesidad, llantos sin consuelo, sed de afectos, desalientos sin apoyo, suspiros sin esperanza, miradas sin horizonte, caídas sin socorros… Todos estos episodios esperan de un milagro. ¡Se tú el milagro!

¡Obsequios a Brindar Siempre!

Se acerca el Día de los Santos Reyes, padres y madres preocupados en la búsqueda de qué juguetes regalarles a los niños y niñas para ver reflejada la alegría en sus rostros y así cumplir con una tradición  que al pasar del tiempo, ya no será igual, porque se han convertido en jóvenes con otros tipos de anhelos y sueños! Ahora bien, me atrevo a decir que todos los días del año como padres y madres debemos estar diligentes a regalarles Santos Reyes a nuestros hijos(as) en sus diferentes etapas de su existencia y no precisamente de aquellos juguetes que se adquieren en una tienda o juguetería; de los juguetes a que me refiero, se encuentran en la naturaleza de ser padre y madre, son alcanzables, súper económicos y de suma calidad y duración, los cuales marcarán sus vidas para siempre.  Estos obsequios a brindar cada día y que debemos colocar en el arbolito de su corazón y su mente son: Una Tablet de afectividad, cuya contraseña sea un te amo: un vídeo juego en donde le dediquemos el tiempo necesario para lograr concretizar las metas de sus vidas; un castillo de princesa  cuyas paredes estén revestidas de paz; una muñeca que repita palabras que edifiquen; un robot Transformers que nos haga rectificar cuando cometemos acciones erróneas; un camión bombero  cargado de suficiente diálogo  para apagar las crisis y los malos entendidos; una Barbie con un rostro de confianza; un juego de cocina en donde preparemos los alimentos que son fruto de un trabajo digno y honrado; un kit  de muñecos superhéroes con mensajes que orienten a forjar  la civilización  del bien;  un carro control remoto con botones de esperanza; una pelota de la solidaridad que nos la pasemos en los momentos buenos y malos, Un Lego cuyas piezas conduzcan a construir en la inmensidad del alma de esos seres amados el respeto a la vida; un tren con estaciones que marquen las pautas de la coherencia y el ejemplo a seguir! Una bicicleta en donde les enseñemos a transitar los caminos de la fe y un celular que nos acerque más Dios como rector y guía de nuestras vidas.

Ángel Gomera

DESEOS

¡Un buen trato hacia los demás! ¡Un reflejo de paz en mi proceder! ¡Un gesto de cortesía en las calles! ¡Un aplauso a la honestidad! ¡Una sonrisa que contagie! Un beso en la frente a un hijo(a)! ¡Una canción que edifique y reavive la llama del amor! ¡Un valorar las acciones transparentes! ¡Un perdón que sana y libera! ¡Un grito de esperanza que rompa los obstáculos del pesimismo! ¡Un brindis que promueva el compartir y la alegría! ¡Un te amo que sea trending toping en todas las familias! ¡Un éxito que sea fruto del esfuerzo y del trabajo! ¡Un abrazo que nos vuelva más humano! ¡Un estoy aquí que alienta y anima! ¡Una ciudadanía que marque el ejemplo! ¡Una fe que se transmita con el testimonio!  ¡Un diálogo como alternativa efectiva a la solución de los conflictos! ¡Un corazón lleno de sentimientos puros, capaz de doblegar el odio y el resentimiento! ¡Una felicidad como meta! Una conciencia que se deje llevar del susurro del bien! Unas manos que siempre cedan a la solidaridad! ¡Un respetar la vida sin depende! ¡Un progreso con equidad! ¡Una taza de café con aroma de armonía entre vecinos! ¡Una libertad sin desenfrenos! ¡Una verdad sin doble rostro! ¡Una justicia con alma sincera! ¡Un baile conyugal que al compás de un ritmo tropical comunica con sumo esplendor el amarse para toda la vida!

¡Un manejo adecuado del celular para que no sea piedra de discordia ante un bien intencionado convivir familiar!

¡Un lenguaje más prudente y constructor del buen vivir!

¡Una dignidad humana que no sucumba ante los actos irracionales de un hombre que desconoce su propia naturaleza!

¡Una misericordia sin doblez!

Deben ser tendencias que dominen en todos los escenarios del ser humano. Ojalá que sean modas a seguir en el próximo año y en todos los demás que nos restan por vivir.

¡Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

Ángel Gomera

INCOMUNICADOS

A pesar de los avances impresionantes en materia de comunicación y tecnología que el mundo de hoy exhibe con velocidad pasmosa, es digno analizar lugares que aun estando a nuestro alcance no frecuentemos como debería ser y que en ocasiones como seres humanos ignoramos tenerlos o limitamos su uso, es decir, permanecen incomunicados; estos parajes a los que nos referimos son:

El corazón, que fruto de la prisa, de una vida acelerada, no nos detenemos a revisar nuestro proceder, ni la manera en que estamos manejando nuestros sentimientos y emociones (la vida).

La Conciencia, hay actitudes y decisiones que nos hacen parecer como seres irracionales.

El oído, justificamos el ruido para no escuchar la conciencia y nos hacemos sordos ante el grito de la verdad, la justicia y la solidaridad.

El tacto, cuán difícil se nos está haciendo tocar al otro, abrigarnos del calor humano y dejar de actuar como iceberg o robots de la indiferencia.

El olfato, esa indiferencia con que muchas veces actuamos, nos impide percibir y acercarnos al olor de la fragancia del bien.

La vista, dejamos en muchas ocasiones que la ceguera del alma, nos arrastré a un mundo de insensibilidad, sin darle cabida a la bondad.

Y el gusto, probamos el sabor de la vanidad y esta nos envilece hasta el punto de llevarnos a vivir en un mundo de complejos y de incertidumbre.

Pero tranquilo, aquí no se trata de llenarnos de pesimismo, de derrota, ni mucho menos cargarnos de miedos; más bien, lo que queremos es hacerte saber que tenemos la oportunidad de cambiar o renovar el sentido que le damos a la vida, viviendo con más profundidad y menos superficialidad; es por ello que debemos sacar un espacio para reencontrarnos y comunicarnos consigo mismo y en la inmensidad de esa reflexión, lograr desprendernos de esas escamas inquietantes o debilidades  que nos impiden caminar hacia la verdadera felicidad; para esto disponemos de la ayuda idónea, el puente perfecto y maravilloso: JESÚS, Sólo El da sentido a los sentidos y  hace de nuestra existencia un hermoso Edén. Solo déjate llevar por él ¡Conéctate y serás feliz!

Ángel Gomera.-

Reforestemos a la Familia

La conservación del medio ambiente y los recursos naturales, es vital  para la vida en el planeta; De ahí es pues que, reforestar, es un ejercicio con alta dosis de compromiso y de conciencia ciudadana que ayuda a fomentar el cultivo de nuevas esperanzas, como también el fortalecer la cantera de los valores requeridos para la sana convivencia humana.

En la República Dominicana se están realizando indigentes esfuerzos para reforestar superficies que han sido devastadas por intereses y manos viles, que no se detienen ante el llanto amargo de los cauces de los ríos que languidecen cada vez más por tan aviesos despropósitos, de las montañas que gritan de dolor por la pérdida de su  verde cabellera, del cantar triste de las aves que enlutan ante la destrucción de su hábitat; y de una amada tierra que con tanto deseos de parir vida, está pariendo sufrimiento por la manera en que estamos envenenando sus entrañas.

Pero bueno, lo importante es que existen planes y programas concretos por parte de instituciones públicas, privadas, organizaciones sociales, comunitarias, eclesiales y empresariales que procuran dar respuesta a esta necesidad, promoviendo la recuperación, preservación y cuidado de la naturaleza, así como también trabajando por lograr una fidedigna concienciación ambiental.

Ahora bien, aprovechamos este mismo sentir, para elevar el clamor de que también debemos reforestar a la familia. Todos estamos conteste que plantar un árbol es un ponernos en contacto íntimo con la creación; de ahí es que cuando vemos a nuestros hijos involucrarse en plantar, regar y cuidar una planta, nos llena de profunda satisfacción y emoción, porque esta acción es un puro ejemplo del amor que debemos impregnar a nuestro entorno.

¿Y entonces, de que se trata reforestar a la familia? Estamos conscientes que la familia, como célula básica de la sociedad, está pasando por fuertes desafíos, retos y enfermedades que amenazan la salud de su estructura, integridad y estabilidad;  provocando esto, ciertas preocupaciones en cuanto al mantenimiento de la paz social, la seguridad de la ciudadanía, el futuro de la humanidad y la esperanza de un mundo mejor.  Podríamos afirmar en ese sentido, que la familia está sufriendo una terrible deforestación de valores en lo más profundo de sus valles y montañas,  por lo que llama a la urgente necesidad de abocarnos a la elaboración de un plan estratégico estatal, de impulso y promoción de políticas públicas de familia, que  procuren  fortalecer y reforestar las cuencas hidrográficas del seno o núcleo familiar.

Para esa gran siembra de valores debemos habilitar cuantos viveros sean necesarios, que produzcan y provean las plantas requeridas, que han de servir a la efectividad y consecución de esta iniciativa nacional. Así como también, sumar e involucrar a todos los sectores y actores sociales, dispuestos a trabajar de manera coordinada y sin dispersión de esfuerzos.

Cabe señalar que para el éxito de dicha campaña se requiere hacer uso de las especies de plantas endémicas y nativas ricas en valores, para repoblar aquellas áreas en el ambiente familiar afectadas por el uso indiscriminado y que se encuentran amenazadas a extinguirse.

Definidas las mismas, procedemos entonces a la ejecución de dicho plan, sembrando los valores que a continuación mencionaremos, los cuales servirán como herramientas o piezas claves para la conservación de la flora en el seno de las familias:

  • Pino Criollo de la Integridad.
  • Palma Real de la Humildad.
  • Ébano Verde de la Esperanza.
  • Guayacán de la Fe.
  • Caoba del Compromiso.
  • Almacigo de Honestidad.
  • Olivo – Aceituno de Paz.
  • Avellano Criollo de Empatía.
  • Roble de la Justicia.
  • Ceiba de Solidaridad.
  • Cedro de Amor.
  • Abey de Respeto.
  • Flamboyán Amarillo de Cortesía.
  • Rosa de Bayahibe del Perdón.
  • Almendro de la Gratitud.
  • Higüero del Optimismo.
  • Gri Gri de la Alegria.
  • Caguey del Esfuerzo.
  • Sabina del Dialogo.
  • Guanito de Paya de la Paciencia.
  • Cotoperi de la Felicidad.
  • Bambú de la Responsabilidad.
  • Nogal de la Tolerancia.
  • Caobanilla de la Amistad.

Esta gran obra de desprendimiento humano rebosante de profundo amor, garantizará la preservación del agua que da vida a todas las familias de nuestra amada tierra. Entonces, amigos y amigas, no desmayemos en reforestar con los valores a la más dulce, delicada y esplendorosa creación de Dios: La familia.

¡Reforestemos a la Familia!

 

Lic Angel Gomera
Director General  del Sistema Nacional de Resolución de Conflictos (SINAREC)

Hacia una navidad posible

Se acerca el periodo navideño, y asimismo nos envuelve el pensamiento de que el tiempo va muy rápido, podríamos pensar que fue ayer que celebramos una navidad y cuan rápida llego otra.

Es que la vida la estamos llevando tan de prisa que a pesar de ser protagonista en este dichoso devenir de nuestra existencia, nos dejamos enredar en una rutina tan mecánica que no reparamos en detenernos a apreciar tantos y hermosos detalles que a diario se pasean con nosotros, mas sin embargo no lo vivimos; por eso en muchas ocasiones nos atrevemos a decir con cierta altivez de justificación de que ¨el tiempo vuela¨. Y seguirá volando si a nuestra vida no le damos el debido contenido que posibilita la edificación de una vida más fecunda, provechosa y con aires frescos de felicidad.

La navidad no está exenta de ese toque de afán cotidiano con queremos llevar la vida en todo el año; más bien por preparar dicha celebración nos aceleramos de tal manera que le hemos quitado el verdadero sentido que reviste esta época. No obstante lo anterior, pensamos que estas navidades tenemos la oportunidad de celebrarla con gestos y actitudes que llenen de luz los diferentes ambientes en donde interactuamos, doblegando ese apresurar las cosas que muchas veces nos conduce a un mundo de indiferencia y de aridez humana, para eso debemos disponernos y habilitarnos a compartir las siguientes expresiones de una navidad posible.

¡Un perdón que unifica y libera!

¡Un buen ejemplo que ilumina y se imita!

¡Un te quiero que cae en el corazón, cuan si fuese un rocío en la mañana!

¡Un buen deseo que se convierte en eco de esperanza!

¡Un abrazo que aprieta con felicidad!

¡Un aprender a compartir con los que menos tienen!

¡Una vida que respeto y valoro!

¡Un testimonio con frescor de justicia y aliento de tolerancia!

¡Una copa de vino en la mesa cuya aroma nos envuelve en una inspiración poética de paz!

¡Una sonrisa que apunta a la felicidad!

¡Un pan que se da sin esperar nada a cambio!

¡Un abrigo con textura de ternura que nos cobija de las heladas del desafecto!

¡Un árbol con luces centellantes de alegría!

¡Un corazón convertido en el pesebre santo del amor!

¡Un nacimiento de un Niño que no se olvida y se vive! 

Preparados entonces, a recibir en nuestra casa interior el Nacimiento del Niño Jesús, para que tengamos las mejores navidades de nuestras vidas y que solamente sean superadas por las sucesivas navidades de los tantos años venideros que nos corresponden vivir.

Es Tiempo de Dialogar

El ser humano, por ser un ente social está llamado a vivir en sociedad, el relacionarse con lo demás es fundamental para la vida misma, su interacción es parte esencial para su bienestar, salud y desarrollo, ya que el aislarse constituye una afrenta a su propia existencia. De ahí es pues, que estamos llamados a convivir para vivir mejor, alimentándonos cada día con dosis de buen trato y humanidad; y sobre todo reconociendo que somos diferentes y que nos necesitamos los unos a los otros.

El ser diferentes no significa que debemos vivir en la paranoia de un competir salvaje o un lastimarnos hasta destruirnos; mas por el contrario, nos debe motivar a afrontar juntos constructivamente esos desafíos y peligros que a diarios debemos rebasar, propiciando un cambio de actitud en nosotros, que evite el asumir comportamientos que sean una amenaza seria y corrosiva a la convivencia. Y es que el ser humano en este peregrinar terrestre, fruto del tener que convivir recíprocamente, se verá siempre expuesto a dificultades, penurias e incordios, que atará su existencia al mundo complejo de los conflictos.

Los conflictos son parte de la vida misma de la persona y hasta nos atrevemos a decir, que le dan sentido a la vida. Pero tendrá sentido, si la persona en ese relacionarse y actuar, a pesar de su resistencia y antagonismo con el otro, asume como respuesta el construir un estilo de vida que le aleje de la cultura de la violencia, tan promovida en nuestros contextos, buscando como aliada estratégica la herramienta del diálogo, lo que facilita encontrar aquellos puntos o elementos convergentes dentro del vendaval de las contradicciones y divergencias.

Es que la violencia siempre será una respuesta equivocada e inoportuna, pero que lamentablemente en estos tiempos está siendo muy utilizada en los diferentes ambientes en donde nos desenvolvemos, sin medir las consecuencias y los estragos que está causando en el tejido social.

En nuestro país observamos con mucho pesar que en un condominio de clase media- alta, por un parqueo se pierde una vida; que por un percance en el tránsito por leve que sea, se agrede físicamente sin vacilación y sin mediar palabras a la otra persona; que en las calles nadie quiere ceder el paso, porque al parecer la prisa es más importante que el valor del respeto y la dignidad humana. También vemos con preocupación, ciertos debates en los medios, que utilizando un lenguaje rancio y agresivo, te arrastran si te descuidas a posturas agrias y malhumoradas; de igual manera contemplamos que el interactuar en un residencial o vecindad está opacado por el desconocerse y la frivolidad, que hasta muchas veces resulta más fácil realizar un viaje al planeta Marte, que el ir y visitar el vecino que está al lado, y todo esto por no socializar.

En ese mismo orden vemos con gran inquietud, individuos que salen a recrearse a lugares de diversión con la ropa puesta del pleito y la discordia, en lugar de centrarse en el disfrute y el compartir; familias que lejos de educar para el diálogo, se han convertido en aulas del mal vivir, enseñando a gritar en todo, a lastimarse sin consideración con palabras cargas de todo color y hasta pegarse sin límites, ni medir resultados colaterales; matrimonios que por no comunicarse de manera asertiva y eficaz, prefirieren que el cáncer del divorcio hiciera metástasis en su unión de amor; ciudadanos que ante situaciones menores y sin complicaciones, prefieren un litigio tedioso y costoso que un buen diálogo reparador; individuos que vierten todo cuanto le ocurre en las redes sociales, porque creen que en ese mundo cibernético desconocido están sus verdaderos amigos.

De todo lo expuesto anteriormente, hemos llegado a la conclusión de que “es tiempo de dialogar”, ya que es vital para la convivencia humana, pues no hay otro modo de articular proyectos comunes y de sumar las ideas, aportes, experiencias y conocimientos de todos, sino es por el diálogo. El mismo es tan enriquecedor, ya que da cabida a derrumbar muros y hacer posible la reconciliación. Sin el dialogo y la comunicación, como dice el escritor Carlos Fuentes, “no hay desarrollo y futuro, nos aniquilamos y perecemos; donde no hay comunicación y dialogo, uno se atrofia, al carecer del aire fresco para respirar (para vivir), y termina uno corrompiéndose, en todos los sentidos”.

Todos queremos convivir en paz y en armonía, es un anhelo, pero siento que estamos dedicando más energías y tiempo en reclamar o exigir derechos, lo cual no es malo; siempre y cuando pongamos el mismo interés en asumir nuestros deberes. Gandhi, lo explica claramente diciendo: “Si vienes a reclamar tus derechos, conoce primero tus deberes. La verdadera fuente de los derechos es el deber. Si todos cumplimos nuestros deberes no habrá que buscar lejos los derechos. Si, descuidando nuestros deberes, corremos tras nuestros derechos, estos se nos escaparan como un fuego fatuo. Cuanto más lo persigamos más se alejaran”.

Vivir en un mundo carcomido por el odio, el egoísmo, la intolerancia, el resentimiento y las divisiones, no es la meta a perseguir, es lo que debemos detener; de ahí es que el deber llama, a que con nuestras actitudes oxigenemos con aires de sosiego y unidad nuestra sociedad.

El dialogo es un gran purificador de cualquier ambiente, podrá resultar difícil efectuarlo, si se realiza en una atmosfera cargada de heridas o recelos, no obstante siempre será una excelente oportunidad para abrir pasos hacia el camino del perdón y la edificación mutua. Por eso debemos aprender a dialogar, respetando las opiniones ajenas, no imponiendo las nuestras, ni querer avasallar, ya que lo que se trata es que a través del intercambio de impresiones positivas en un ambiente cálido y agradable,   traiga consigo conclusiones útiles, que nos ayude a crecer personalmente, sin vencidos  ni vencedores, sino un ganar – ganar en ambas direcciones.

Tenemos que cuidar en no reducir el dialogo a un elemento táctico, ni mucho menos a un recurso cortoplacista, destinado solo a resolver dificultades o desavenencias coyunturalmente; sino a un mecanismo eficaz, sabio y permanente que inspire cada decisión o acción de los ciudadanos, sin importar su status o condición social, ideológica o política, en pro de fortalecer la democracia, la convivencia pacífica, la cultura del encuentro  y sobre todo la paz en todos los escenarios de nuestras vidas, porque ¡Es Tiempo de Dialogar!

Lic. Ángel Gomera
Director General
Sistema Nacional de Resolución de Conflictos.

Día Internacional de la Paz

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró, mediante la resolución 36/67 del 1981, que el tercer martes de septiembre, día de apertura del período ordinario de sesiones de dicha asamblea, sea proclamado y observado oficialmente como Día Internacional de la Paz; sin embargo es el 7 de septiembre de 2001 en la resolución 55/82 que se decide fijar el 21 de septiembre como fecha que se señalará a la atención de todos los pueblos para la celebración y observancia de la paz.

En ese sentido cada año, muchas instituciones públicas, privadas, organizaciones sociales y ciudadanos del mundo rinden homenaje a la paz con la realización de diferentes eventos que hacen del 21 de septiembre un llamado a ser generadores de esperanzas y sueños; sembradores de ideales de paz en cada mente y corazón que se encuentra convulsionado por los conflictos; a demostrar sin cansancio que las actitudes beligerantes y agresivas no producen soluciones, sino más bien, sumergen en el atraso, la miseria y el dolor a los pueblos, en que se hace necesario el impulsar un abrazo fraterno y de reconciliación entre las naciones en controversias bélicas; a dejar de lado las ambiciones sin límites de poder que tantas destrucciones causan en la humanidad; y a reflexionar con transparencia y sinceridad en aquellas cosas negativas que debemos transformar en la casa interior, para luego así, ser fermento saludable en los distintos ambientes en donde nos desenvolvemos cotidianamente, haciendo eco de aquella hermosa frase de Pablo VI cuando nos dice que “la paz comienza en el interior de los corazones”.

Ahora bien, somos de opinión que aunque se ha establecido ese día para celebrar el cese de las hostilidades y la promoción de las resoluciones pacíficas de los conflictos en todas las naciones y todas las personas, no debemos circunscribirnos única y exclusivamente a esa fecha, ya que cada día de nuestra existencia terrenal nos ofrece una oportunidad para trabajar con ahínco en el establecimiento, mantenimiento y consolidación de la paz, como un valor fundamental. Y es que “la paz no es solamente nuestro objetivo final, sino también la única manera en la que lograremos nuestro objetivo” (Martin Luther King).

Por lo que si queremos trabajar una paz duradera, necesitamos enfocar todos nuestros esfuerzos en no ser indiferentes e insensibles ante el rostro amargo e inhumano de la pobreza, la desigualdad social, las enfermedades, la degradación de los recursos naturales, la corrupción, la criminalidad, el racismo, la prostitución, el narcotráfico, la explotación del ser humano, el desempleo, entre otras crudas realidades; constituyendo éstas, en desafíos y retos tan tormentosos para la implementación y concretización de una cultura de paz, ya que se convierten en reproductoras gravosas y compulsivas de los conflictos, y que entonces, de no prestársele la debida atención y seguimiento surgen con ebullición y furor los brotes de las distintas manifestaciones de violencia que tantos estragos están causando en el tejido social.

Es por esa razón, que cada estado, país, incluyendo el nuestro, Republica Dominicana, requiere con urgencia el planificar, desarrollar y aplicar políticas públicas preventivas efectivas y permanentes, tendentes a garantizar la construcción de una conciencia colectiva comprometida en la promoción de una educación en valores para la paz, con la debida articulación e involucramiento de todas las fuerzas vivas de la sociedad.

La UNESCO, en su documento titulado: La educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, plantea que educar para la paz “consiste en fomentar la capacidad de apreciar el valor de la libertad y las aptitudes que permiten responder a sus retos. Esto exige la preparación de los ciudadanos para que sepan manejar situaciones difíciles e inciertas, prepararlos para el ejercicio de responsabilidades individuales. Todo esto unido al reconocimiento del valor del compromiso cívico, de la asociación con los demás para resolver problemas y trabajar por una sociedad justa, pacífica y democrática”. De esto resulta que como estado debemos propiciar una alianza estratégica y robusta con los medios de comunicación, los cuales ejercen una poderosa influencia en las mentalidades, conductas, comportamientos y normas de los individuos, a los fines de potencializar y difundir mensajes, cuyos contenidos e informaciones promuevan una vigorosa cultura de paz, que parta del respeto a la vida y el cuido celoso de la dignidad humana.

En fin trabajar la paz es una tarea compleja, pero no imposible; más bien constituye un reto de suma necesidad que no podemos postergar más su discusión, análisis y las respuestas efectivas requeridas, ya que los niveles de percepción en cuanto al avance de la cultura de violencia llama a la preocupación, y sus resultados están afectando con furor radiactivo a las familias dominicanas; por lo que urge fortalecer la construcción de una voluntad política sólida y dispuesta a ejercer ese cambio indispensable, que posibilite el transformar esa realidad; sin prisa, pero sin pausa y ni titubeos, mas sin embargo, con la resuelta decisión de que no solo libraremos esa batalla, sino que ganar es la meta: a la injusticia y a la opresión; a la intolerancia y a la discriminación; a la ignorancia y a la miseria, es decir a todo tipo de violencia sea individual o colectiva.

Para ganar la paz hay que educar para la paz, tomando en consideración lo que escribió Johan Galtung, cuando dijo que: “Educar para la paz, es ensenar a la gente a encararse de manera más creativa, menos violenta, a las situaciones de conflictos y darle los medios para hacerlo”.

¡Ganar la paz es una tarea de amor!

Lic. Ángel Gomera
Director General
Sistema Nacional de Resolución de Conflictos (SINAREC)
Procuraduría General de la Republica.

Una mirada al SINAREC

A partir de la aprobación Plan Estratégico 2015-2019, el Sistema Nacional de Resolución de Conflictos (SINAREC) ha asumido con entusiasmo, dedicación y compromiso los nuevos retos que se ha expresado a partir de la resolución emanada del Consejo Superior del Ministerio Publico, mediante  el Acta No. 0005, de fecha 18 de Noviembre del 2014, en la que se crea la Dirección General del Sistema Nacional de Resolución de Conflictos, SINAREC, decisión que constituyó un paso de avance histórico y trascendental en el diseño y puesta en ejecución de políticas preventivas.

Un acontecimiento importante que debemos reseñar en la nueva instancia creada, lo constituye el enfoque de la resolución de conflictos y la promoción de una cultura de paz, como una política pública dentro de los ejes estratégicos del Ministerio Publico. Esta medida representa un aporte significativo al sistema de justicia, ya que con  la misma se garantiza mejor acceso a la justicia, propiciando que dicho servicio tenga el carácter de gratuidad, prontitud y desempeño satisfactorio, lo que contribuye de manera directa en el descongestionamiento de los tribunales, del sistema carcelario y a su vez fomenta el dialogo, la convivencia armoniosa y la paz social en la ciudadanía sobre la base del respeto mutuo, la cooperación y la dignidad.

En ese mismo orden cabe destacar la aceptación y respaldo que ha concitado la creación del Sistema Nacional de Resolución de Conflictos (SINAREC) por parte de los (as) ciudadanos(as), y organizaciones sociales y comunitarias, generando como respuesta un gran interés, receptividad e involucramiento para el desarrollo de los procesos de forma conjunta. De ahí es pues, que fruto de la credibilidad y posicionamiento que hemos venido ganando y la  donación del Centro de Referencia Educativa (CRE), ubicado en la calle Barney Morgan No. 237, del Ensanche Luperón, por parte de la Cooperación Española (espacio equipado, amueblado y con curriculas formativas en mediación de conflictos,  promoción de cultura de paz y liderazgo juvenil),  se ha consolidado y fortalecido el SINAREC como plataforma operativa para el impulso e implementación de la Resolución de Conflictos en todo el territorio nacional. En estas mismas instalaciones está funcionando el primer Centro de Medicación y Conciliación de Conflictos en alianza estratégica con la Fiscalía de Capotillo, Simón Bolívar y Ensanche Luperón de la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional, el cual está brindando un valioso servicio a la ciudadanía.

Como resultado del mandato institucional y el compromiso del equipo de trabajo, el SINAREC ha alcanzado, en el período Enero-Agosto 2016, un impacto  poblacional global de 33,963 personas (17,455 masculinas y 16,508 femeninas), en lo que se ha contado con el respaldo, compromiso y vinculación de más de 1,500 instituciones, organizaciones, iglesias, asociaciones, centros educativos y grupos comunitarios en los más de 200 procesos generados como parte de los servicios de información, orientación y sensibilización en la prevención y la gestión de conflictos, espacios para el diálogo y la gestión de conflictos (Espacios de Prácticas Restaurativas, Mediación en sus diferentes ámbitos (Escolar, Juvenil, Familiar, Comunitaria, en Condominios, Penitenciaria), red de centros, casas, espacios de mediación y conciliación de conflictos,  y generación de conocimiento para la prevención y gestión de conflictos.

En el citado período, se ha alcanzado el impulso y fortalecimiento del innovador enfoque para la prevención, abordaje, solución de conflictos y promoción de cultura de paz, que utiliza el diálogo como instrumento para la gestión y transformación de las diferentes situaciones que se presentan en la ciudadanía. Gracias a la participación activa y decidida de los diferentes actores y sectores vinculados y convocados por el SINAREC,  ha sido posible lograr el siguiente alcance:

  • 32,152 personas (16,375 masculinas y 15,777 femeninas) con información, orientación y sensibilización en la prevención y la gestión de conflictos;  
  • 492 personas (299 masculinas y 193 femeninas)  formadas para impulsar espacios para el diálogo y la gestión de conflictos (Espacios de Prácticas Restaurativas);
  • 388 personas (223 masculinas y 165 femeninas)  capacitadas para la gestión de servicios de Mediación en sus diferentes ámbitos (Escolar, Juvenil, Familiar, Comunitaria, en Condominios, Penitenciaria);
  • 196 personas (139 masculinas y 57 femeninas)  comprometidas con el impulso de la red de centros, casas, espacios de mediación y conciliación de conflictos;
  • 90 casos de mediación acompañados (183 personas, 80 hombres y 103 mujeres), de comunidades del Distrito Nacional (31 casos de Capotillo, 17 de Simón Bolívar, 9 del Ensanche Luperón, 11 de San Cristóbal y 22 de otros sectores) desde 2 servicios especializados en mediación y conciliación de conflictos. De los casos acompañados, se llegó a la firma de 82 acuerdos totales, 1 acuerdo parcial y 7 no llegaron a ningún acuerdo. Estos datos se convierten en preliminares, ya que pertenecen a una zona del Distrito Nacional, debido a que  nos encontramos  en la espera de sistematizar y registrar estadísticamente las mediaciones y conciliaciones según los niveles de ocurrencias en todo el territorio nacional.
  • 552 personas (339 masculinas y 213 femeninas)   han participado de las acciones promovidas desde el servicio de generación de conocimiento para la prevención y gestión de conflictos.

Un elemento fundamental lo ha constituido la aceptación e interés mostrado por los nuevos fiscales en los procesos de formación realizados en coordinación con la Escuela Nacional del Ministerio Público, estamento del cual formamos parte del equipo docente, así como los fiscales de las diferentes demarcaciones con los que se han establecido relaciones de trabajo, quienes se han mostrado sensibles y comprometidos con los nuevos enfoques de Resolución Alternativa de Conflictos y la Promoción de Cultura de Paz como estrategia de prevención de la criminalidad. Lo mismo ocurre con la ciudadanía, quienes a partir de la información circulada a través de las redes sociales y otros medios de comunicación, expresan su interés en la temática y la propuesta de trabajo del SINAREC.

¡Es tiempo de dialogar!

Licdo.   Ángel  Gomera
Director General
Sistema Nacional de Resolución de Conflictos
SINAREC

PGR